Estrés en estudiantes: síntomas, fases y cómo tratarlo

Estrés en estudiantes, síntomas, fases y cómo tratarlo

Se conoce como estrés a la sensación de agobio ante algún tipo de acontecimiento que puede derivar en una tensión emocional o, incluso, física. Es común sufrir estrés ante determinadas situaciones como exceso de trabajo, múltiples tareas a llevar a cabo en un corto período de tiempo o bien en épocas de exámenes o trabajos. Queremos centrarnos en este último tipo de estrés, el sufrido por estudiantes en momentos de máxima exigencia, con el fin de conocer su origen y los indicios ligados al mismo, para así encontrar una solución.
A pesar de que se trata de una sensación normal, en ocasiones incluso beneficiosa, es importante entender cómo funciona y evitar problemas mayores. Así que vamos a ello.

Origen y síntomas del estrés en estudiantes

En primer lugar, es importante determinar cuáles son los factores que pueden llegar a causar estrés en estudiantes. Estos pueden clasificarse en tres grupos principales:

  • Exigencias internas del alumno: se basa en las expectativas que se crea el propio estudiante y ante las cuales debe responder, así como la autoexigencia.
  • Exigencias externas: algunas exigencias fijadas por el entorno educativo pueden ser la entrega de trabajos en una fecha concreta, la necesidad de ser productivo, la realización de exámenes en un período corto de tiempo, la realización de trabajos y exposiciones y la falta de entendimiento de los contenidos, entre otros.
  • Otros factores que afectan tanto interna como externamente a los estudiantes pueden ser la falta de motivación, inseguridades, problemas en casa, falta de empleo en el sector en el que se están especializando (en niveles más altos de estudio), limitaciones tecnológicas, etc.

Ahora bien, a pesar de que el estrés tiene múltiples fuentes de origen, los síntomas pueden ser similares en distintos casos, aunque estos pueden variar de persona a persona e, incluso, en un mismo estudiante en función de cada situación.
Los síntomas asociados al estrés del estudiante se pueden dividir en tres grandes grupos principales:

  • Sintomatología conductual: indicios asociados a la conducta del estudiante, como movimientos repetitivos, hiperactividad y, en los casos más extremos, elusión del examen o entrega.
  • Sintomatología cognitiva: síntomas psicológicos tales como preocupación, comparación con otras personas, excesiva autocrítica, o falta de concentración, entre otras.
  • Sintomatología fisiológica: señales físicas que puede acarrear el estrés como problemas digestivos, insomnio, dolores de cabeza, problemas respiratorios, tensión muscular, etc.

Fases de un cuadro de estrés

Tal como os adelantábamos, lo cierto es que el estrés, en su justa medida, puede llegar a ser beneficioso, puesto que ayuda a estimular y activar a un estudiante con el fin de cumplir con las exigencias fijadas.

Ahora bien, el problema aparece cuando se vive una situación de estrés por un tiempo prolongado, llegando a sufrir agotamiento tanto a nivel mental como corporal. Esto, a su vez, conlleva una disminución en el rendimiento y, por ende, en la productividad de la persona.
Con el fin de evitar que esto siga ocurriendo, se tiende a disminuir el tiempo al que el estudiante está expuesto al estrés, llevando a cabo los cambios de rutina necesarios para conseguirlo. Esta sería la solución más obvia.

Pero, en ocasiones, debido a que se precisa realizar determinadas tareas en un tiempo limitado, se sigue trabajando bajo presión, sin llegar a descansar, llegando a lo que se conoce como fase de cronificación del agotamiento.

Prevención y tratamiento del estrés

Es algo complicado luchar contra el estrés una vez se está sufriendo, aunque no es imposible. De todos modos, lo más conveniente es evitar llegar a dicha situación, a través del seguimiento de una serie de pautas preventivas. En primer lugar, se aconseja planificar las actividades a llevar a cabo y establecer prioridades. También es imprescindible decidir la técnica de estudio en la que basarse. En cuanto a los aspectos externos, es imprescindible elegir un lugar adecuado para estudiar y elaborar proyectos, evitando todo tipo de distracciones. Respecto a las rutinas, se debe seguir una dieta equilibrada, practicar algo de deporte, mantener ciclos de sueño adecuados y realizar descansos en los que se pueda despejar la mente.

Algunas de estas pautas de prevención se pueden conseguir con un correcto programa de mentoring educativo. Te invitamos a conocer nuestro programa Be a Talent para conocer más al respecto.

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