La Inteligencia Ejecutiva

En los últimos tiempos, se ha determinado la existencia de distintos tipos de inteligencia, basados en los matices del intelecto de cada persona. De este modo, podemos destacar la existencia de inteligencia musical, inteligencia interpersonal, inteligencia lógico-matemática o, la que venimos a definir hoy, la inteligencia ejecutiva.

Esta última es aquella que se basa en la toma de decisiones a través de la aplicación de todos los recursos disponibles, con el fin de alcanzar determinadas metas personales.

Son múltiples los aspectos en los que se basa este tipo de inteligencia, poco conocida por muchos, y numerosos también los beneficios asociados a la misma. Por ello, creemos que puede ser de gran interés comentar todas las posibilidades que ofrece la inteligencia ejecutiva a aquellas personas que disfrutan de ella.

Vamos a ello.

Características de la Inteligencia Ejecutiva, ¿cuáles son las habilidades que aportan?

Aquellas personas con inteligencia ejecutiva cuentan con las siguientes habilidades:

  • Autocontrol: una parte importante de la inteligencia ejecutiva es la regulación del comportamiento y el control de los impulsos. Esto nos permite valorar cuáles son las posibles consecuencias de una acción y tomar las decisiones adecuadas en base a esto.
  • Automotivación: capacidad de encontrar alicientes, motivos para llevar a cabo una acción, en uno mismo.
  • Autorregulación: gestionar las emociones, conocerlas, entenderlas y descifrarlas.
  • Control de la atención: capacidad de lograr enfocarse en una única tarea y llevarla a cabo hasta el final.
  • Elección de metas y proyectos: permite determinar qué se quiere hacer realmente a corto, medio y largo plazo y establecer la manera de conseguirlo. Está directamente ligado con la toma de decisiones.
  • Flexibilidad cognitiva: ayuda a adaptar las ideas a los distintos cambios que se pueden sufrir, tanto interna como externamente. Es una forma de adaptarse a las circunstancias de cada momento, ideal en el ámbito académico y profesional. Esta habilidad se puede potenciar a través de ejercicios que nos ayudan a salir de nuestra zona de confort o cambiando de rutinas, por ejemplo.
  • Inicio de acción, organización y mantenimiento: una vez establecida una meta y los pasos a seguir para alcanzarla, es momento de ponerse manos a la obra, realizando una planificación minuciosa, determinando los objetivos y el plan de acción. Además, una vez se inicien las actividades, tal como se ha comentado anteriormente, es importante mantener la constancia y llevarlas a cabo hasta finalizarlas.
  • Memoria de trabajo: se trata de un tipo de memoria que ayuda a recordar minuciosamente a corto plazo, permitiendo razonar, diseñar planes de acción y tomar decisiones. Esto es posible dado que la memoria de trabajo nos permite disponer de mucha información a la vez, ideal para analizarla en profundidad, compararla y valorar qué se va a hacer y cómo.
  • Pensamiento abstracto: también conocido como razonamiento abstracto, permite indagar, estudiar y entender nuestras emociones, miedos, motivaciones y todo tipo de aspectos a nivel psicológico. Nos ayuda a entender el sentido de nuestra vida.
  • Planificación y toma de decisiones: se basa en la capacidad de tomar decisiones, tras un breve análisis de las posibilidades, de forma rápida. Para ello, la persona se plantea los distintos escenarios posibles antes de determinar cuál es el correcto, pero todo ello de manera apresurada.

Beneficios de la Inteligencia Ejecutiva a nivel académico y profesional

Como te puedes estar imaginando en estos momentos, la inteligencia ejecutiva ofrece muchos beneficios en el ámbito académico y profesional a aquellas personas que la desarrollan. Y es que este tipo de inteligencia determina personas con un gran compromiso con sus obligaciones, con ideas innovadoras y participación activa en las actividades a llevar a cabo para conseguir los objetivos.

Son personas capaces de analizar los posibles escenarios que se presentan y así tomar decisiones correctas. Además, en caso de haber tomado una determinación errónea, es posible cambiar de plan sin problema, ya que cuentan con la capacidad necesaria de adaptarse a los cambios.

Por último, un aspecto sumamente importante, es que se trata de personas que son capaces de entender sus emociones en todo momento y gestionarlas para sacarles el máximo partido.

¿Cómo desarrollar la Inteligencia Ejecutiva?

Para muchos, la inteligencia es un tipo de capacidad innata, pero lo cierto es, que tanto la inteligencia ejecutiva, como otros tipos de inteligencia, se pueden desarrollar a lo largo del tiempo a través de la realización de determinadas actividades o ejercicios.

En el caso de la inteligencia ejecutiva, existen múltiples opciones en función de las distintas habilidades que se quieran potenciar.

  • Si lo que se busca es estimular la memoria de trabajo, tanto la auditiva como la visual, algunos ejercicios que se pueden plantear son:
    • Repetir una serie de palabras, subiendo la dificultad hasta llegar a conseguir hacerlo en el orden contrario.
    • Recordar una serie de imágenes o fotografías y determinar el orden en el que estaban colocadas.
    • El clásico juego infantil “Simon” es una buena forma de potenciar la memoria de trabajo de forma sencilla.
  • Por otro lado, si el objetivo es estimular la atención, sea del tipo que sea, algunas opciones de actividades son:
    • En una lista de palabras o en un conjunto de imágenes, encontrar todos aquellos que pertenecen a la misma categoría.
    • Realizar una copia de un dibujo mientras se realiza una cuenta regresiva de 100 a 1, esto ayuda a potenciar lo que se conoce como atención dual.
    • Realizar una determinada acción cuando se escuche una palabra o un sonido concreto.
  • Para potenciar la flexibilidad cognitiva:
    • Llevar a cabo una serie de dibujos utilizando un elemento concreto en un tiempo limitado, por ejemplo, dos círculos en 10 segundos.
    • Actividad de escritura alternante, realizar un dictado combinando una letra en mayúscula y otra en minúscula.
  • Ejercicios que potencian la velocidad de procesamiento:
    • Recordar una serie de imágenes o palabras en un tiempo limitado y luego exponerlas.
    • Juego de antónimos: decir rápidamente la palabra contraria a la que se expone.

Existen otras muchas más opciones en función de la habilidad que se desea estimular. ¿Quieres conocer más ejemplos de actividades lúdicas que pueden potenciar la inteligencia ejecutiva desde edades tempranas?

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